Debida diligencia de terceros, con evidencia de cada consulta


La regla que decideEntrada: Lo que el tercero declaró + resultado de las verificaciones. Regla: Perfil de análisis, Sector, jurisdicción, monto, exposición pública, antecedentes. Riesgo bajo: Cribado básico. Se habilita y avanza. Riesgo alto: Debida diligencia reforzada + aprobación jerárquica superior. Alerta sin cerrar: Se gestiona como tarea con responsable y plazo; el descarte exige motivo. Las tres salidas quedan en el expediente: qué fuentes se consultaron, en qué fecha, con qué resultado y quién decidió.LA REGLA QUE DECIDEEntradaLo que el tercero declaró+ resultado de lasverificacionesPerfil de análisisSector, jurisdicción, monto,exposición pública, antecedentesRiesgo bajoCribado básico.Se habilita y avanza.Riesgo altoDebida diligencia reforzada +aprobación jerárquica superior.Alerta sin cerrarSe gestiona como tarea con responsabley plazo; el descarte exige motivo.Las tres salidas quedan en el expedientequé fuentes se consultaron, en qué fecha, con qué resultado y quién decidió.
El perfil de riesgo no describe al tercero: decide qué proceso corre. La profundidad del análisis es consecuencia de la regla, no del criterio de quien lo revisa.

La debida diligencia de un tercero empieza donde termina el formulario de alta: con la verificación de lo que el tercero declaró. Eso significa contrastar identidad y datos fiscales contra registros públicos, reconstruir la cadena societaria hasta la persona física que controla, cribar a la sociedad y a sus personas relevantes contra listas de sanciones y listas restrictivas, detectar personas expuestas políticamente, y revisar antecedentes judiciales, regulatorios y de prensa accesibles.

Verdana ejecuta ese recorrido de forma consistente y proporcional al riesgo. El perfil de análisis asignado determina qué verificaciones corresponden: un proveedor de bajo riesgo pasa por un cribado básico y avanza; uno de alto riesgo activa debida diligencia reforzada, con búsqueda ampliada, análisis de razonabilidad comercial y aprobación de un nivel jerárquico superior antes de habilitarse. Las alertas se gestionan como tareas con responsable y plazo, y su descarte exige motivo registrado.

Lo que queda al final no es un semáforo, es un expediente: qué fuentes se consultaron, en qué fecha, con qué resultado, qué alertas surgieron, quién las analizó y con qué fundamento se cerraron. Ese expediente se revalida en forma automática según la frecuencia del perfil, de modo que la aprobación refleje la información actual y no la de la fecha de alta.