La decisión de trabajar o no con un tercero, formalizada
La decisión que un auditor o un juez busca es la que con más frecuencia existe solo en un correo o en la memoria de una reunión.
Al final de cualquier proceso de evaluación hay una decisión humana que suele quedar sin registrar: se trabaja con este tercero, se trabaja con condiciones, o no se trabaja. Esa decisión es la que un auditor o un juez busca, y es la que con más frecuencia existe solo en un correo o en la memoria de una reunión.
Verdana la formaliza como un acto explícito dentro del legajo. Quien tiene la facultad de decidir revisa los hallazgos de la debida diligencia, el estado documental y las evaluaciones disponibles, y emite una recomendación con fundamento escrito, alcance y vigencia. Las condiciones —cláusulas contractuales adicionales, monitoreo más frecuente, limitación del tipo de operaciones, aprobación previa de cada contratación— quedan asociadas al tercero y condicionan su operación posterior.
La recomendación tiene fecha de revisión. Un tercero aprobado con condiciones hace dieciocho meses vuelve al circuito de decisión en lugar de quedar aprobado indefinidamente por inercia administrativa.