Contratos con vigencia visible y aviso antes de que sea tarde
La causa no es descuido: la vigencia vive dentro de un PDF que nadie va a abrir sin un motivo.
El área legal suele terminar siendo el archivo de la empresa, y el descubrimiento clásico llega en marzo: un contrato se renovó automáticamente en enero porque nadie notificó dentro del plazo de preaviso. La causa no es descuido, es que la vigencia vive dentro de un PDF que nadie va a abrir sin un motivo.
Verdana administra el contrato como dato y no solo como archivo: partes, objeto, vigencia, prórrogas, plazos de preaviso, montos, garantías, responsables internos y cláusulas relevantes, con el documento firmado adjunto y sus adendas versionadas. Los avisos de vencimiento y de renovación se disparan con la anticipación que cada contrato requiera, al responsable que corresponda.
El contrato queda vinculado al legajo del tercero, de modo que las obligaciones que impone se traduzcan en requisitos documentales y controles concretos, en lugar de quedar como texto que nadie verifica.